Desde este domingo, cada evangelio del leccionario va a tener también su sermonete. Domingo a Domingo con la niñez es un segmento semanal que hacemos junto a Seeds of Faith: el mismo texto que predicamos a los adultos, puesto a la altura de los niños y las niñas de nuestras iglesias. Lo pensamos para quien tiene que preparar el sermonete y quiere una idea que funcione el domingo.

Este primero es para el 1 de noviembre, con Mateo 23:1-12, y lo presenta la Rvda. María Torres:
Sermonete con globos; ¿Qué globo escogerías?· Mateo 23:1-12 | Con La Niñez Ep01: https://youtu.be/lrq-Hva8csY

Empieza con dos globos, uno grande y uno pequeño, y una pregunta: si estuvieras en un cumpleaños, ¿con cuál jugarías? Ella cuenta que de niña siempre escogía el grande, y que el pequeño era para cuando el grande explotaba. De ahí entra al texto. Los escribas y los fariseos querían ser los más grandes. Les ponían a otros cargas que ellos no querían mover ni con un dedo, y hacían las cosas para que los vieran (vv. 4-5). Jesús les responde en el versículo 11: «El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo».

Así María lo lleva a lo cotidiano. Va al salón de la escuela, donde a uno le salen los problemas de matemáticas y al de al lado no, y a la cancha, donde el mejor jugador puede burlarse del que no sabe muy bien cómo jugar o enseñarle cómo lo hace. Son dos lugares donde los niños compiten todos los días, surge una pregunta: ¿qué hago con lo que sé hacer bien?

Cierra con el globo. Si lo sigues inflando, explota, y ya nadie quiere jugar con él.

Si lo vas a usar, dilo en voz alta: el globo grande no tiene nada de malo. El problema es seguirlo inflando. Lo que Jesús les enseña a los niños es para qué sirve lo que saben hacer bien. Es la humildad sin desprecio propio de la que hablamos con el pastor Luis Santiago en el episodio 62. (https://www.domingoadomingo.com/la-alta-dignidad-de-servir-mateo-23-1-12/ o ver video: https://www.youtube.com/watch?v=rncDjwEs860&t=1s)

El globo ya estaba en la Biblia.

Cuando Pablo quiere decir que alguien se cree más que los demás, usa el verbo griego physióō, que viene de la palabra para el fuelle. Quiere decir inflar. Lo usa siete veces, y dos de esos usos encajan muy bien con este sermonete. «El conocimiento envanece, pero el amor edifica» (1 Corintios 8:1); la Reina-Valera de 1909 lo dice más gráfico: «La ciencia hincha». Y en el capítulo del amor, el amor «no se envanece» (13:4), que en la Vulgata quedó como non inflatur: no se infla.

Pablo no conoció los globos, pero conocía el fuelle, y la imagen es la misma. Algo que se agranda por fuera y por dentro no tiene más que aire. Eso nuestra niñez lo entiende, sencillamente, mirando un globo.

Para hacerlo en tu iglesia este domingo:

Necesitas dos globos, uno grande y uno pequeño, y unos cinco minutos.

Enseña los dos globos y pregunta con cuál jugarían. Deja que contesten. Casi todos van a escoger el grande.
Cuenta con palabras sencillas lo de los maestros de la ley: decían lo que había que hacer y no lo hacían, y hacían las cosas para que los vieran. Lee el versículo 11.
Pon un ejemplo de la escuela y uno del juego, de los que tus niños viven: la tarea, el equipo, el videojuego.
Infla el globo grande delante de ellos, poco a poco. Si lo vas a reventar, avísales antes; a algunos niños el ruido fuerte los asusta de verdad. Antes de la actividad, pregunta también si alguien tiene alergia al látex de los globos.
Pídeles que inflen los cachetes como un globo, que suelten el aire y que abran las manos. Así se ve alguien listo para ayudar.
Termina con una frase que puedan repetir contigo: «El que sirve es el más grande».

Con el auspicio de Seeds of Faith · www.seedsoffaithpr.com


Que Cristo, que siendo el más grande se hizo siervo de todos, nos libre de inflarnos y nos encuentre este domingo, grandes y chiquitos, con las manos abiertas para ayudar.

S. Febo - 31 de octubre de 2026