
Bienvenidos a Domingo a Domingo. Seguimos dentro del discurso de las parábolas de Mateo 13, ahora con el trigo y la cizaña. Un campo saboteado de noche, unos siervos que quieren arreglarlo de una vez y un dueño que dice que no. Y detrás de todo eso, dos voces que no se ponen de acuerdo.
Tres ideas clave de nuestra conversación
La parábola y su explicación no dicen lo mismo, y eso no es un problema que haya que resolver: una pide calma, la otra pide prisa, y las dos son palabra para la iglesia.
Los siervos no son villanos. Quieren bien. Por eso el "no" del dueño duele: arrancar antes de tiempo no es discernir, es adivinar con las manos metidas en la raíz.
Cuando una comunidad perseguida pide que el Señor venga ya, no está siendo inmadura. Está siendo humana. Desde la teodicea: el sufrimiento del justo delante de un Dios bueno.
COMPANION
Comentario a Mateo 13:24-30, 36-43: dejar crecer para poder discernir
Cuando el campo amanece con lo que nadie sembró, la primera reacción no es teológica, es visceral. Arráncalo. Sáquenlo de ahí. Que no dañe lo bueno. Los siervos de esta parábola no son villanos. Son gente que quiere bien, que le tiene amor a la siembra y no soporta verla comprometida. Por eso la respuesta del dueño desarma tanto. No, no sea que al arrancar la cizaña arranquen también el trigo.
Ahí está el corazón del texto, y también su incomodidad. No dice que el mal no importe. Dice que la prisa por limpiar el campo hace más daño que el daño mismo. Porque en la etapa temprana lo falso y lo verdadero se ven igual. La diferencia existe, es real, es total, pero todavía no es visible. Y quien arranca antes de tiempo no está discerniendo, está adivinando.
Hay que decirlo despacio, porque no se nos ha entrenado para esto. Se nos ha entrenado a pensar que la fidelidad se mide por la rapidez con que se separa lo bueno de lo malo, que el pastor fiel es el que detecta, corta y limpia. Este texto le pone freno a esa reacción. No porque el juicio no llegue, sino porque el juicio no es nuestro oficio. Lo que se nos pide entre la siembra y la siega es otra cosa: dejar crecer, que resulta ser una forma difícil de amar. Y que nadie diga que es fácil. Dejar crecer significa convivir con lo que a uno le molesta e incluso lastima. Significa predicar el domingo mirándole la cara a lo que uno no puede arreglar. Significa aceptar que el campo de Dios no está limpio, y que uno mismo no sabe con certeza en qué parte del campo está parado.
Luis lo dijo de una forma que se queda: la madurez no se produce en medio de la prisa. Yo mismo no le compro la frase completa, y eso está bien. El instinto que la sostiene es correcto. La prisa no acelera el discernimiento, lo sustituye por un cálculo.
Luego llega la explicación, y parece decir lo contrario. Ahí no hay paciencia. Hay siega, hay fuego, hay ángeles, hay una comunidad que quiere que esto termine ya. Vale la pena no maquillar esa tensión. Esa comunidad estaba siendo perseguida. Para ellos la paciencia no era una virtud, era una condena. Cuando el que sufre pide que Dios venga rápido no está siendo inmaduro, está siendo humano. Y el evangelio guardó las dos voces sin resolverlas: la que pide calma y la que pide prisa.
No hace falta escoger una y descartar la otra. Se suman. La parábola nos protege del fanatismo de creer que podemos limpiar el mundo. La explicación nos protege del cinismo de creer que el mal se quedará impune. Una nos quita el hacha de la mano. La otra nos promete que habrá siega. Entre las dos hay espacio para vivir, y ese espacio es exactamente donde vive la iglesia.
Lo que sí se dice sin ambigüedad es quién hace la separación. No los siervos. No los discípulos. La distinción le toca a otros, al final, cuando ya se pueda ver. Al pueblo de Dios le toca crecer y dar fruto. Y esto no es una rebaja del discipulado, es un alivio: el que predica el domingo no carga con la criba del mundo.
Queda una última cosa, casi escondida en el relato. El campo no se pierde. La cizaña no arruina la cosecha. El dueño no cambia de plan, no vuelve a sembrar, no abandona el terreno. Lo que sembró era bueno y sigue siendo suyo hasta el granero. Para quien esta semana siente que su vida se parece más al campo contaminado que al campo limpio, esa es la palabra: lo que Dios sembró, Dios lo recoge.
Hoja de predicación · Domingo a Domingo
Dejad crecer juntamente
La paciencia que hace posible el discernimiento
Mateo 13:24–30, 36–43
8.º domingo después de Pentecostés · Propio 11 · Ciclo A · Verde · 19 de julio de 2026
Contexto histórico-cultural
La cizaña del relato no es «mala hierba» en general. La tradición interpretativa identifica el zizánion con Lolium temulentum, el «trigo falso»: en la etapa vegetativa resulta casi indistinguible del trigo, y su semilla, infectada por un hongo, provoca mareo y náusea, y en cantidad puede ser mortal para personas y animales. La distinción llega tarde, con la espiga: el grano del trigo pesa y la caña se inclina; la cizaña, con fruto más liviano, se mantiene erguida. En la Antigüedad se llegó a creer que el trigo degeneraba en cizaña, lo cual explica la fuerza de la imagen. Sembrar cizaña sobre el campo ajeno era, en ese mundo, un daño calculado y de efecto retardado: el saboteador no vería el resultado, pero el dueño sí.
Mateo escribe para una comunidad que hace rato dejó de ser un campo limpio: mezclada, presionada, con conflicto adentro y hostilidad afuera, y con la memoria fresca de la persecución. La parábola es material exclusivo de Mateo entre los evangelios canónicos. Una versión más breve, sin explicación anexa, aparece en el dicho 57 del Evangelio de Tomás.
Tres claves exegéticas
1. Sembrar encima ζιζάνια / ἐπέσπειρεν (zizánia / epéspeiren)
El texto crítico de 13:25 no dice que el enemigo «sembró», sino que epéspeiren, «sembró encima», sobre lo que ya estaba sembrado. No hay semilla contaminada de origen ni siembra descuidada: la buena semilla era buena. El daño es posterior, deliberado y parasitario. Cuando los siervos preguntan en 13:27 «¿no sembraste buena semilla en tu campo?», el verbo ya había contestado.
2. Su enemigo y un enemigo ὁ ἐχθρὸς αὐτοῦ / ἐχθρὸς ἄνθρωπος (ho echthròs autoû / echthròs ánthrōpos)
En 13:25 el narrador dice êlthen autoû ho echthrós, «vino su enemigo», con artículo y posesivo: alguien concreto, con historia previa contra este hombre. En 13:28 el dueño responde echthròs ánthrōpos toûto epoíēsen, sin artículo: «un hombre enemigo hizo esto». El personaje toma distancia de lo que el narrador ya había personalizado. El enemigo solo recibe nombre en 13:39, dentro de la explicación: ho diábolos.
3. El fin de una era συντέλεια αἰῶνος (syntéleia aiônos)
13:39 dice ho dè therismòs syntéleia aiônós estin, «la siega es consumación de una era»; 13:40 repite la fórmula con artículo. Syntéleia es consumación, no aniquilación; aiṓn es era, edad, orden del mundo, no planeta. La fórmula es un rasgo prácticamente exclusivo de Mateo en el Nuevo Testamento (13:39, 40, 49; 24:3; 28:20). La misma pluma que cierra el evangelio con «hasta el fin del siglo» es la que aquí traduce la siega.
Hilo teológico
El texto guarda dos voces que no se armonizan, y ahí está su riqueza. La parábola enseña que la prisa daña: hay procesos que solo el tiempo revela y arrancar a destiempo destruye lo que se quería salvar. La explicación enseña urgencia: siega, fuego, ángeles, ya. Leídas por separado se contradicen. Leídas juntas se fortalecen mutuamente. La parábola desarma el fanatismo de creer que podemos limpiar el campo; la explicación desarma el cinismo de creer que el mal quedará impune.
El criterio de 13:41 merece atención: los ángeles recogerán tà skándala y a toùs poioûntas tḕn anomían, «los que sirven de tropiezo y los que hacen iniquidad». Anomía se forma con alfa privativa sobre nómos: es el deshacer activo de la voluntad de Dios, no la opinión equivocada. Quien use esta parábola para identificar herejes está usando un criterio que el texto no da.
La historia de la interpretación es un peso pesado aquí. Juan Crisóstomo leyó 13:29 como prohibición de dar muerte al hereje, y añadió que de la propia cizaña muchos pueden cambiar y volverse trigo. Agustín, contra los donatistas, hizo de esta parábola la base del corpus permixtum: la iglesia visible mezcla justos y pecadores, y solo el juicio final los separa. Y Wesley, en sus Notas explicativas, encuentra en «un enemigo ha hecho esto» (13:28) una respuesta directa al problema del origen del mal: Dios hizo criaturas libres, pero no implantó mal alguno en el alma humana. Sobre 13:30 advierte que hombres falibles, al intentar recoger la cizaña, arrancarían el trigo con ella. La gracia preveniente no espera un campo limpio para trabajar.
Tres ángulos homiléticos
A. La prisa no discierne, adivina
Los siervos quieren bien. Ese es el problema. El sermón puede trabajar la buena intención que hace daño: la limpieza apresurada de una congregación, de una familia, de una conciencia. La diferencia entre trigo y cizaña es real y total, pero todavía no es visible. Arrancar antes de la espiga no es fidelidad, es adivinanza con las manos metidas en la raíz ajena. Y el texto es explícito en quién hace la separación: no los siervos.
B. Cuando el que sufre pide prisa
La explicación no es un error que hay que perdonarle a Mateo. Es el grito de una comunidad perseguida que no puede permitirse la pedagogía de la paciencia. Predicar esto es dejar que la congregación oiga su propia oración impaciente dentro de la Escritura y descubra que Dios la guardó ahí. Camino natural hacia la teodicea: el sufrimiento del justo delante de un Dios bueno, con 13:43 como horizonte y no como consuelo superficial.
C. Sumar sin restar
Un sermón sobre método, apto para comunidades que ya tienen base. La lectura tradicional dice lo que siempre supieron que decía. La lectura redaccional le añade una dimensión: nos deja ver a la iglesia primitiva haciéndole sentido a Jesús desde su vulnerabilidad. La interpretación más compleja no viene a restarle a la sencilla, viene a sumarle. Exige preparar a la comunidad; no se improvisa en una sola mañana.
Ilustración y aplicación contextual
El episodio ofrece su propia ilustración, y es de oficio. La asimetría es real y todo predicador itinerante la conoce: en casa uno puede bregar con la gente el domingo siguiente; fuera, uno predica, se va y no vuelve hasta que lo inviten otra vez. Esa es, en pequeño, la misma tensión del texto: hay verdades que necesitan tiempo para madurar en una comunidad, y el predicador casi nunca controla ese tiempo. La salida no es bajar el nivel ni acercarse al texto solo desde lo más tradicionalista, que sería faltarle a la comprensión que uno tiene del evangelio. La salida es reconocer que la cosecha no depende del predicador.
Hay otra cara. En toda comunidad pasan situaciones difíciles, y la pregunta que la gente se está hace no es exegética: si yo sembré buena semilla, si estoy luchando por hacer justicia, si estoy buscando al Señor, ¿por qué hay cizaña en medio de nuestras vidas? Ahí el texto deja de ser un debate sobre redacción y se convierte en teodicea. Es el punto donde esta parábola se gana el púlpito.
Breves notas sobre el género literario
La unidad tiene dos géneros, no uno. 13:24–30 es un mashal: comparación narrativa, «el reino de los cielos es semejante a». No es descripción ni alegoría punto por punto; es semejanza. Lo que se compara no es el trigo ni la cizaña, sino la dinámica del reino.
13:36–43 es un nimshal: la explicación que sigue al mashal y que sí alegoriza, elemento por elemento. La estructura mashal-nimshal es reconocible en la tradición judía; un ejemplo claro aparece en Qohélet Rabbá 5:11, donde un rey planta y arranca árboles en el huerto de su hijo, y luego se explica que el rey es el Santo y el huerto es el mundo. El mashal tiene raíces bíblicas: en Ezequiel 17:2 Dios manda al profeta a proponer un mashal a la casa de Israel, y también ahí hay semilla, campo y fruto.
El dato de género sostiene la conversación del episodio: un nimshal es, por definición, la lectura que una comunidad hace de un mashal. Que Tomás 57 conserve la parábola sin nimshal subraya que las dos piezas son separables. Muchos comentaristas sostienen que la explicación de 13:36–43 es composición del propio Mateo; conviene saber que la relación entre Tomás y Mateo está discutida y hay quien defiende que Tomás depende de Mateo, no que sea independiente.
Breves notas sobre la estructura
Todo pertenece al tercer gran discurso de Mateo, el discurso de las parábolas. La fórmula de apertura amarra la secuencia: állēn parabolḕn paréthēken autoîs, «otra parábola les refirió», en 13:24 y 13:31, con variante en 13:33. El cierre es igual de fijo: «el que tiene oídos para oír, oiga» (13:9, 43).
La perícopa del leccionario corta dos veces. Salta 13:31–33, mostaza y levadura, que no desaparecen: regresan el próximo domingo, en el Propio 12 (13:31–33, 44–52). Y salta 13:34–35, la nota de cumplimiento sobre el Salmo 78:2, «abriré en parábolas mi boca, declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo», que es precisamente el marco teórico de la explicación que sigue: se habla en parábolas porque hay cosas escondidas, y por eso hace falta explicarlas.
La bisagra es 13:36: despedida la gente, Jesús entra en la casa. Escenario doblemente privado. Ahí los discípulos piden diasáphēson hēmîn, «explícanos», y comienza el nimshal. El paralelo con el sembrador es exacto: parábola pública, explicación privada, misma arquitectura. La otra hoja del capítulo, la red (13:47–50), repite el desenlace de la cizaña casi palabra por palabra, lo cual confirma que hay un patrón redaccional en operación y no un accidente.
Pregunta para la comunidad
Domingo a Domingo · Episodio 46 · domingoadomingo.com
COMPLEMENTO
Botánica de la cizaña. La identificación del zizánion con Lolium temulentum (darnel, «trigo falso») es la lectura estándar. Se trata de la cizaña embriagante, indistinguible del trigo al inicio, cuya ingestión provoca delirios y náuseas por acción de un hongo y puede llegar a ser mortal para personas y animales; en la Antigüedad se la consideraba un tipo de trigo degenerado. Sobre la distinción tardía: cuando las plantas maduran, las espigas del trigo pesan y se caen, mientras que las de la cizaña se mantienen erguidas porque son más ligeras. Esto confirma lo que se comentó al aire en el minuto 17:53. Fuentes: Comentario de Mt 13,24-43, R. Sanz Carrera — https://rsanzcarrera2.wordpress.com/2023/07/20/comentario-de-mt-1324-43-las-parabolas-del-trigo-y-la-cizana-del-grano-de-mostaza-y-de-la-levadura-en-la-masa/ · Christian Art, lectura de Mateo 13:24-30 — https://christian.art/es/daily-gospel-reading/matthew-13-24-30-2024/ Escritura_SagradaChristian Art
Texto griego. Nestle-Aland / Westcott-Hort de Mateo 13 (13:25 ἦλθεν αὐτοῦ ὁ ἐχθρὸς καὶ ἐπέσπειρεν ζιζάνια; 13:28 Ἐχθρὸς ἄνθρωπος τοῦτο ἐποίησεν; 13:39 ὁ δὲ θερισμὸς συντέλεια αἰῶνός ἐστιν). Consultable en: Perseus Digital Library — http://www.perseus.tufts.edu/hopper/text?doc=urn:cts:greekLit:tlg0031.tlg001.perseus-grc1:13 · greekbible.com — https://www.greekbible.com/matthew/13
Género: mashal y nimshal. La ilustración agrícola de 13:24 es un mashal, recurso narrativo de comparación; el término hebreo aparece en Ezequiel 17:2, donde Dios manda al profeta entregar un mashal a la casa de Israel, y la parábola de Jesús hace eco de la semilla puesta en tierra fértil de Ezequiel 17:5. Mateo 13:36–43 sigue la forma del nimshal, la explicación de la ilustración previa. Un buen ejemplo de la estructura mashal-nimshal aparece en Qohélet Rabbá 5:11, donde Rabí Berekiá compara el asunto con un rey que entregó un huerto a su hijo, plantando y arrancando árboles según el hijo cumpliera o no su voluntad, y luego explica que el rey es el Santo y el huerto es el mundo. Fuente: Nicholas J. Schaser, Commentary on Matthew 13:24-30, 36-43, Working Preacher (Luther Seminary), 19 de julio de 2026 — https://www.workingpreacher.org/commentaries/revised-common-lectionary/ordinary-16/commentary-on-matthew-1324-30-36-43-7 · Texto rabínico en Sefaria — https://www.sefaria.org/Kohelet_Rabbah.5.11.1 Working Preacher
Anomía en 13:41. El griego tras «malhechores» es poioûntas tḕn anomían; anomía combina el término griego para Torá (nómos) con alfa privativa, el prefijo que niega, como en «ateo» o «amoral». Lo que se remueve del reino escatológico son los que no observan los mandamientos. Misma fuente: Schaser, Working Preacher. Working Preacher
Tomás 57 y el material propio de Mateo. La parábola es una pieza conocida del material M, con paralelo claro en el logion 57 del Evangelio copto de Tomás; siguiendo el patrón de la parábola marcana del sembrador, Mateo dota a la parábola de una larga interpretación alegórica (13:36-43), y muchos comentaristas sostienen que esa interpretación es creación del propio Mateo. La versión de Tomás es mucho más corta y no trae interpretación separada. Contrapunto importante, porque en el episodio se dio por sentado que Tomás conserva una versión más primitiva: John P. Meier argumenta en ese mismo artículo que lo más probable es que Tomás 57 dependa del Mateo canónico y no sea independiente. Fuente: John P. Meier, «The Parable of the Wheat and the Weeds (Matthew 13:24–30): Is Thomas's Version (Logion 57) Independent?», Journal of Biblical Literature 131/4 (2012), pp. 715-732 — https://www.jstor.org/stable/23488264 Project MUSE
Crisóstomo. Predicando sobre la parábola, sostiene que no es correcto dar muerte a un hereje, porque se introduciría en el mundo una guerra implacable que acabaría con la muerte de muchos santos; y añade que «no sea que arranquéis el trigo» puede significar que de la propia cizaña es probable que muchos cambien y se conviertan en trigo. Fuente: Juan Crisóstomo, Homilía 46 sobre Mateo — https://www.newadvent.org/fathers/200146.htm · https://www.ccel.org/ccel/schaff/npnf110.iii.XLVI.html Wikipedia
Agustín y el corpus permixtum. La controversia donatista llevó a Agustín a desarrollar una eclesiología expuesta en Contra Epistulam Parmeniani, De Baptismo y De unitate Ecclesiae: frente a los donatistas, que defendían una iglesia de santos estrictamente separada de los pecadores, Agustín desarrolló la imagen de la iglesia como corpus permixtum, que, como en la parábola de la red (Mt 13:47-50) o la de la cizaña y el trigo (Mt 13:24-30), mezcla aquí abajo a justos y pecadores, a quienes solo el Juicio Final separará. En su polémica argumenta que los segadores encargados de la separación son los ángeles, no los caudillos de los circunceliones, y que la siega es el fin del mundo y no el tiempo de Donato. Fuente: VIA.bible, ficha «Agustín de Hipona» — https://www.via.bible/es/cifra/agustin-de-hipona/ ViaBlogger
Wesley. En sus Explanatory Notes upon the New Testament, sobre 13:28: «Un enemigo ha hecho esto» es una respuesta directa a la gran cuestión del origen del mal: Dios hizo a los hombres, como a los ángeles, criaturas inteligentes y por tanto libres para escoger el bien o el mal, pero no implantó mal alguno en el alma humana. Sobre 13:30: si hombres falibles intentaran recoger la cizaña, con frecuencia arrancarían el trigo junto con ella. Wesley traduce zizánia como darnel en su propio Nuevo Testamento. Fuente: John Wesley, Explanatory Notes, Mt 13 — https://www.studylight.org/bible/eng/wes/matthew/13-30.html King James Bible Online
Recepción posterior, para quien quiera tirar del hilo. Roger Williams, teólogo bautista y fundador de Rhode Island, usó esta parábola para defender la tolerancia civil de todas las «malas hierbas», porque la persecución civil daña también al trigo; y John Milton la invocó en Areopagitica (1644) contra la censura, argumentando que no le es posible al hombre separar el trigo de la cizaña, y que eso es ministerio de los ángeles al final de las cosas mortales. Fuente: «Parable of the Tares», Wikipedia (con referencias primarias) — https://en.wikipedia.org/wiki/Parable_of_the_Tares Wikipedia
Contexto litúrgico del domingo. El Propio 11 del Ciclo A trae, junto al evangelio, Génesis 28:10-19a (Jacob en Betel), o Isaías 44:6-8, con Sabiduría 12:13, 16-19 como alternativa, Salmo 86:11-17 y Romanos 8:12-25. La combinación está documentada en los recursos del leccionario para este domingo. Vale la pena señalarlo: Sabiduría 12 es un texto sobre la paciencia de Dios entendida precisamente como forma de su poder, y Romanos 8 sobre la creación que gime esperando. Las tres lecturas conversan directamente con la tensión paciencia/prisa del evangelio. Fuente: Working Preacher, Ordinario 16 — https://www.workingpreacher.org/commentaries/revised-common-lectionary/ordinary-16/commentary-on-matthew-1324-30-36-43-7 The Episcopal Church
Sobre aion. La precisión de lo que se buscó al aire en el interlineal (minuto 21:30): la palabra suelta aiṓn significa era, edad o siglo; la expresión completa de 13:39-40 es syntéleia (toû) aiônos, «consumación de la era». La fórmula aparece en Mateo 13:39, 40, 49; 24:3 y 28:20, y fuera de Mateo solo tiene eco en Hebreos 9:26 en plural. Verificable en el texto griego citado arriba.
FE DE ERRATA
Minuto 22:43. Se dice que la imagen de «enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles» (13:41) es una visión que no es común al resto del evangelio. La precisión: dentro de Mateo esa imagen reaparece con regularidad. El Hijo del Hombre viene en la gloria de su Padre con sus ángeles (16:27), enviará sus ángeles con gran voz de trompeta (24:31), y viene en su gloria con todos los santos ángeles con él (25:31). No es una anomalía dentro del evangelio, es un rasgo característico de este evangelio. El punto de fondo del episodio no se cae, se afina: precisamente por ser un rasgo mateano, funciona como indicio del trabajo redaccional del autor sobre el material que recibió.
Que el Dios que no arranca a destiempo te dé la paciencia de crecer, y la certeza de que lo que Él sembró en ti llega al granero.
S. Febo
15 de julio de 2026
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