Saludos, amados y amadas:
Este tercer domingo después de Pentecostés (Propio 6, Ciclo A) el leccionario nos lleva a Mateo 9:35–10:8: Jesús recorre ciudades y aldeas, ve a las multitudes como ovejas sin pastor, se conmueve en las entrañas… y envía a los Doce.
Tres ideas clave de mi conversación con el Revdo. Justin Colón:
- La mies tiene dueño. Ante la desproporción entre la necesidad y los obreros, Jesús no dice "trabajen más": dice rueguen al Señor de la mies. El ministerio le pertenece a Dios, eso libera al pastor cansado y desarma el mesianismo ministerial.
- La lista de los Doce es un escándalo de gracia. Un publicano, un zelote y Judas Iscariote en el mismo equipo. Si ahí cupo Iscariote, ahí cabe tu congregación entera: todos, bajo cualquier rol, somos una sola cosa, discípulos.
- Provisión con sabiduría. "No os proveáis de oro ni plata" viene con promesa ("el obrero es digno de su alimento") y con discernimiento ("informaos quién sea digno"). Confianza sí; irresponsabilidad no. Cargar la cruz no es crucificarse uno mismo.
🎧 Ve el episodio completo:
📄 Hoja de predicación:
Hoja de predicación · Domingo a Domingo
La mies es mucha
Compasión, envío y un ministerio que no te pertenece
Mateo 9:35–10:8
3.º domingo después de Pentecostés · Propio 6 · Ciclo A · Verde · 14 de junio de 2026
Contexto histórico-cultural
Mateo 9:35–38 funciona como bisagra: cierra el gran bloque de milagros de los capítulos 8–9 y abre el segundo discurso del evangelio, el discurso misionero del capítulo 10. El versículo 35 repite casi palabra por palabra el sumario de 4:23 — enseñar, predicar, sanar, formando una inclusio que enmarca todo el ministerio galileo de Jesús como un ministerio integral.
La comunidad de Mateo es mayoritariamente judeocristiana, probablemente en tensión reciente con la sinagoga, de ahí la fórmula reiterada «las sinagogas de ellos» (9:35), que marca una identidad ya diferenciada. La restricción del envío («por camino de gentiles no vayáis», 10:5) no es exclusión arbitraria sino fidelidad narrativa al plan de Dios: la promesa va primero a Israel para que, a través de Israel, sean benditas todas las naciones (Gn 12:3; Is 49:6). El mismo evangelio que aquí restringe terminará en la Gran Comisión a todas las naciones (28:18–20): el movimiento es progresivo, no contradictorio.
La imagen de las multitudes «desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor» (9:36) recoge un eco profético preciso: Números 27:17 (el pueblo sin sucesor de Moisés) y Ezequiel 34 (los pastores corruptos que devoran al rebaño). Mateo está diciendo algo políticamente cargado: el pueblo sufre por el fracaso de sus líderes.
Tres claves exegéticas
1. Splanchnizomai: la compasión visceral (9:36)
El verbo griego ἐσπλαγχνίσθη deriva de splánchna, las entrañas. No es lástima a distancia: es conmoverse en las tripas. En Mateo este verbo siempre precede a una acción (14:14; 15:32; 20:34). La compasión de Jesús no es un sentimiento; es el motor del envío. Predicable así: la misión cristiana no nace de la estrategia ni de la culpa, nace de un Dios al que le duele la situación en la que se encuentra la gente.
2. La mies es del Señor, no del obrero (9:37–38)
El genitivo es decisivo: «el Señor de la mies». Ante la desproporción (mucha mies, pocos obreros), la primera instrucción de Jesús no es «trabajen más» sino «rueguen». La oración precede a la acción porque establece la propiedad del proyecto: el ministerio le pertenece a Dios. Nota la ironía narrativa: los que oran en 9:38 son los enviados en 10:5 — quien ora por obreros termina siendo la respuesta a su propia oración.
3. Una lista escandalosamente inclusiva (10:2–4)
La única vez que Mateo usa la palabra «apóstoles». Doce nombres que evocan las doce tribus, Israel reconstituido, pero ¡qué doce!: un publicano (Mateo, colaborador del imperio), Simón el cananita (zelote, resistente al imperio: el extremo opuesto), y Judas Iscariote, nombrado sin censura, «el que le entregó». La autoridad (exousía, 10:1) se entrega a un grupo humanamente inverosímil. La gracia no recluta perfectos; recluta disponibles.
Hilo teológico
De la compasión (9:36) brota la oración (9:38); de la oración, el envío (10:5); con el envío, la autoridad (10:1); y la autoridad opera bajo una sola economía: «de gracia recibisteis, dad de gracia» (10:8). El texto traza el ciclo completo de la misión: Dios ve, Dios se conmueve, Dios envía, y lo que envía no es un cuerpo de élite sino una comunidad diversa de discípulos, sostenida por la provisión del dueño de la mies. La misión es de Dios (missio Dei); la iglesia participa, no posee.
Tres ángulos homiléticos
A. «El ministerio no es mío» — para el liderazgo cansado
La mies desproporcionada no es una acusación sino una liberación: si la mies es del Señor, el resultado también. Predicar contra el mesianismo pastoral y el burnout: cargar la cruz no es crucificarse uno mismo. El texto mismo incluye sabiduría práctica (10:9–11): hay promesa de provisión y mandato de discernimiento. Confianza sin irresponsabilidad.
B. «Si ahí estaba Iscariote, ahí quepo yo» — para la congregación que se siente descalificada
Recorrer la lista de los Doce como espejo de la congregación: la diversidad de trasfondos, oficios y hasta ideologías opuestas (publicano y zelote en el mismo equipo). Todos los roles, pastor, líder, ujier, sonidista, caben bajo un solo término: discípulo. La encomienda no es para los graduados del seminario; es para todo el pueblo de Dios.
C. «Tú eres la respuesta a tu propia oración» — para la iglesia que ora pero no se mueve
Estructura del texto como trampa santa: Jesús manda a orar por obreros (9:38) y en el versículo siguiente los orantes son los enviados (10:1). Muchas veces oramos para que Dios actúe, y la respuesta de Dios es enviarnos. Cuidado pastoral: enmarcarlo como privilegio, no como carga.
Ilustración y aplicación contextual
La iglesia del 80/20 que es mentira
En la mayoría de nuestras congregaciones boricuas, iglesias de 50 a 100 personas, el que abre el templo es el que barre, el que chequea el baño, el que luego sube a cantar; el pastor es el sonidista, el técnico de IT del live y el que verifica el parking. El famoso «el 20% hace el 80% del trabajo» se queda corto. A esa iglesia le habla este texto: la mies es mucha, los obreros son pocos… y el dueño no eres tú.
Ovejas sin pastor, edición Puerto Rico
Un pueblo que sufre por las faltas de sus líderes, la frase de Ezequiel 34 no necesita traducción en nuestro contexto de crisis institucional. Y a la vez: una generación de jóvenes, muchos sin trasfondo eclesial, que está buscando genuinamente lo espiritual. El péndulo se está moviendo. La pregunta no es si hay mies; es si habrá obreros que no se quemen en el intento.
Pregunta para la comunidad
COMPLEMENTO — investigación adicional con citas
Material que no salió en la conversación y fortalece el episodio:
a) Splanchnizomai - respaldo léxico. El término implica una empatía visceral que se origina en lo profundo de las entrañas, un sentir que exige respuesta; la palabra indicaba originalmente las partes internas del cuerpo y llegó a sugerir el asiento de las emociones, piedad, compasión y amor, y el verbo aparece en Mt 9:36; 14:14; 15:32; 18:27; 20:34, entre otros. Esto valida la clave exegética #1 de la hoja con la lista completa de ocurrencias. Substackslideshare
b) Tradición patrística - bono. MacEvilly y Lapide señalan que el punto del v. 35 es que Jesús enseñó tanto en los pueblos humildes como en las ciudades grandes, dando ejemplo a los predicadores de no dejarse atraer solo por las iglesias grandes de ciudades importantes, un dardo patrístico perfecto para nuestras de iglesias de 50–100 personas. Wikipedia
Que el Señor de la mies te encuentre en bien, no agotado.
S. Febo
Conversación