Tres generaciones de pastores nos sentamos, en este penúltimo episodio de la temporada, a celebrar la Reforma protestante desde Juan 8:31-36. Más que trabajar el texto verso a verso, conversamos sobre lo que la Reforma representa para nosotros como hombres y mujeres de fe, y sobre cómo nos sigue invitando a reformarnos como iglesia.
Tres ideas clave para nuestra conversación de hoy:
La Reforma abrió la Escritura al pueblo, y la libertad de interpretarla viene con una responsabilidad con lo sagrado y con el prójimo.
«Linaje de Abraham somos»: la libertad que creemos tener por herencia y las esclavitudes que hoy hay que llamar por su nombre.
Por encima de cualquier título, la aspiración es ser discípulos que permanecen en la palabra.
El episodio completo, en video: URL: https://youtu.be/m3rxaGPcyxo
COMPANION
Comentario a Juan 8:31-36: la libertad que no se hereda
Jesús les promete a quienes habían creído en él que conocerán la verdad, y que la verdad los hará libres. La respuesta fue: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? Para ellos, la libertad venía con la familia en que habían nacido.
Muchos de nosotros podríamos contestar igual. Llevamos toda la vida en la iglesia, venimos de familia evangélica, cargamos el apellido de los hermanos, y pareciera que eso es suficiente. Jesús contesta con una frase que no le deja espacio a la herencia: todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Si nos tocara predicarlo, habría que empezar diciéndole a la congregación, y diciéndonos a nosotros mismos, que somos esclavos, sin importar los años que llevemos sentados en el banco ni la familia de la que venimos.
A ese pecado hay que ponerle nombre y apellido, y hablar de pecados, en plural. Somos esclavos del celular, del consumo, de un trabajo que no deja tiempo para nada, de vicios que nadie ve y, a veces, de nuestras propias iglesias. El mundo antiguo no tenía muchas de las facilidades para pecar que tenemos hoy, así que predicar el pecado en abstracto se queda corto.
Hace más de quinientos años, a la gente se le cobraba por sacar a sus difuntos del purgatorio, y la misa se decía en un idioma que casi nadie entendía. Lutero leyó en Romanos que el justo por la fe vivirá, y terminó preguntándose cómo se le podía cobrar a nadie lo que Dios da por gracia. Esa pregunta está detrás de las tres afirmaciones que repetimos cada octubre: sola Escritura, sola gracia, sola fe. Lo interesante es preguntarnos para qué. Sola Escritura, para hacernos libres y no para esclavizarnos de otra cosa. Sola gracia, para recibir lo que el Señor nos da. Sola fe, para orientar cómo vivimos.
Hoy tenemos la Biblia en el celular, en varias traducciones, en la mesa de la sala. Hay quien la deja abierta en el Salmo 23 toda la noche, frente a la cama, y es la única página arrugada. Otros la llevan en el carro para que los proteja, y no la abren. Detrás de esa Biblia hubo gente que pasó años traduciendo a escondidas para que la tuviéramos en nuestro idioma, y lo mínimo que deberíamos es leerla y dejar que nos confronte. Esa libertad de leer e interpretar la Escritura es de los regalos más hermosos de la Reforma, y también la hemos usado para lastimar, citando la Biblia para lo que nos conviene. Por eso viene con una responsabilidad con lo sagrado, con lo justo y con quien tenemos al lado.
Jesús pone la meta en otro sitio: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos. Por hermoso que sea el ministerio, y por mucho cariño que haya detrás de un título, la aspiración más honda de cualquiera de nosotros es ser discípulo, alguien que se queda en la palabra cuando el culto termina.
La libertad que da el Hijo tiene forma de deuda. Pablo lo dice así: No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros. Las otras deudas se pagan y se acaban; esta no se termina nunca, porque siempre hay alguien al lado a quien seguir amando, incluido el hermano que nos cae mal y hasta el enemigo. El Hijo nos suelta de la esclavitud del pecado y nos deja debiendo amor, y solo así seremos verdaderamente libres.
Hoja especial · Domingo a Domingo
El esclavo, el hijo y la casa
La Reforma leída desde el evangelio de Juan
Juan 8:31-36
Día de la Reforma · 31 de octubre · Leccionario luterano · Rojo
De Wittenberg a Aldersgate
- 1516
Erasmo de Rotterdam publica en Basilea el Nuevo Testamento griego con su traducción latina.
- 1517
El 31 de octubre, Lutero envía sus 95 tesis sobre las indulgencias al arzobispo Alberto de Maguncia. Que ese día las clavara en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg es tradición.
- 1520
Publica La libertad cristiana y quema en público la bula papal que le daba sesenta días para retractarse.
- 1521
Ya excomulgado, se niega a retractarse ante la Dieta de Worms y se refugia en el castillo de Wartburg.
- 1522
Sale su Nuevo Testamento en alemán, con un prefacio a la carta a los Romanos.
- 1524–25
Erasmo defiende el libre albedrío y Lutero le responde con De servo arbitrio, conocido en español como La voluntad determinada.
- 1738
El 24 de mayo, en una sociedad de Aldersgate Street, en Londres, alguien lee ese prefacio de Lutero a Romanos y Juan Wesley siente el corazón como si ardiera con fuego.
Tres claves de Juan 8:31-36
1. Permanecer μείνητε (μένω, menō)
La condición del v. 31 es permanecer en su palabra. Juan usa ese verbo para la relación entre Jesús y el Padre, y para la de los discípulos con Jesús, como en la vid y los pámpanos (Jn 15:4-10). En el v. 35 aparece dos veces: es el verbo que decide quién se queda en la casa.
2. La verdad que libera es el Hijo ἐλευθερώσει (ἐλευθερόω, eleutheroō)
Los vv. 32 y 36 están construidos en paralelo: «la verdad os hará libres» y «si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres». En Juan el verbo solo aparece en estos dos versos, y donde el primero dice la verdad, el segundo dice el Hijo, el mismo que en Jn 14:6 se presenta como la verdad. La perícopa abre y cierra con un «verdaderamente»: ἀληθῶς en el v. 31 y ὄντως en el v. 36.
3. El esclavo y el hijo en la casa δοῦλος, υἱός (doulos, huios)
«Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre» (v. 35). La imagen es doméstica: el esclavo vive en la casa, pero su lugar es precario, y el hijo pertenece a ella. Pareciera que la libertad que ofrece Jesús tiene forma de pertenencia. La palabra «casa» vuelve en Jn 14:2, «En la casa de mi Padre muchas moradas hay», y el sustantivo «esclavo» en Jn 15:15, donde Jesús ya no llama siervos a los suyos.
Pregunta para la comunidad
Domingo a Domingo · Episodio 61 · domingoadomingo.com
COMPLEMENTO
Para profundizar: notas y fuentes
El cofre y la basílica. Las 95 tesis se escribieron como proposiciones para un debate académico. La tesis 27 rechaza a los predicadores que decían que el alma sale volando del purgatorio en cuanto suenan las monedas en el cofre, que es el dicho que se recordó al aire, y las tesis 50 y 86 nombran la basílica de San Pedro que ese dinero ayudaba a construir. Fuente: Joshua J. Mark, «Las 95 tesis de Martín Lutero», World History Encyclopedia (trad. Kathleen A. Mijares) — https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1891/las-95-tesis-de-martin-lutero/
La Biblia en alemán antes de Lutero. La primera Biblia impresa en alemán salió en Estrasburgo en 1466, de la imprenta de Johann Mentelin, y antes de la traducción de Lutero circularon al menos diecisiete ediciones alemanas, hechas desde la Vulgata latina. La de Lutero se tradujo desde el hebreo y el griego a un alemán que el pueblo hablaba. Fuente: Bridwell Library (Southern Methodist University), «The First Bible Printed in German» — https://bridwell.omeka.net/exhibits/show/luther/antecedents/firstgerman
La libertad cristiana (1520). Lutero abre el tratado con dos proposiciones que parecen contradecirse: el cristiano es señor libre de todas las cosas y no está sujeto a nadie, y es servidor de todos y está sujeto a todos. Las une con dos textos de Pablo, 1 Corintios 9:19 y Romanos 13:8, el mismo «No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros» que se leyó al aire. En el mismo tratado cita Juan 8:36 entre los textos que sostienen la libertad del cristiano. Fuente: Martín Lutero, La libertad cristiana (1520), en Luther's Works, vol. 31, Christian History Institute — https://christianhistoryinstitute.org/magazine/article/ch-149-luther-sermons
Pensamos y dejamos pensar. La frase de Wesley que se citó al aire viene de El carácter de un metodista (1742): en las opiniones que no tocan la raíz del cristianismo, pensamos y dejamos pensar. Para Wesley, la marca de un metodista estaba en el amor de Dios derramado en el corazón. Fuente: Juan Wesley, The Character of a Methodist, 1.ª ed. (1742) — https://wesleyscholar.com/wp-content/uploads/2018/09/Character-of-Methodist-1st-ed-1742.pdf
FE DE ERRATA
Fe de errata
Al aire dijimos que este era el último episodio de la temporada. Es el penúltimo: el último se publica el miércoles 28 de octubre, y el nuevo ciclo comienza con el texto del 8 de noviembre.
Que el Hijo, que nos hace verdaderamente libres, te encuentre cada día permaneciendo en su palabra.
S. Febo 27 de octubre de 2026
Conversación