Bienvenidos a una nueva semana de Domingo a Domingo. Esta vez salimos de casa. Nos recibieron en la Iglesia Metodista Obispo Francis Asbury, en Lomas Verdes, Bayamón, donde nos acompañó su pastora, la Rvda. Vydechka Tarrats, para escudriñar juntos Mateo 18:15-20. Llegamos a leer seis versículos y terminamos observando el capítulo completo, porque estos seis, leídos solos, se dejan usar para casi cualquier cosa.

Tres ideas clave de nuestra conversación

  1. El subtítulo que la Biblia trae impreso sobre el pasaje llega antes que el texto y condiciona la lectura desde la primera línea.
  2. La corrección que el texto describe se mide por una sola cosa, si se gana al hermano, y por eso empieza a solas y termina en asamblea, en ese orden.
  3. El lugar santo se muda. Donde dos se ponen de acuerdo en su nombre, ahí está él.

Para ver el episodio completo aquí: Corregir sin humillar · Mateo 18:15-20 (Ep. 53)

Comentario a Mateo 18:15-20: el capítulo que no se puede leer por pedazos

Casi todas las Biblias que tenemos en la mano traen un subtítulo encima de estos versículos. Cómo se debe perdonar al hermano. Cómo resolver conflictos. El subtítulo no es del texto, es del editor, y aun así llega primero y le dice al ojo qué tiene que buscar. Se empieza a leer con la respuesta ya puesta.

Leído solo, este pasaje se deja usar para casi cualquier cosa. Tres pasos, una sentencia final, y afuera. Con esa lectura se han sostenido cosas duras en nuestras congregaciones, y se han sostenido con la Biblia abierta encima del púlpito. El capítulo, sin embargo, nos envia por otro lado.

Mateo 18 abre con una pregunta de ambición, quién es el mayor. Jesús responde poniendo un niño en el centro, alguien que en aquella sociedad no contaba en el conteo del honor. Después vienen los pequeñitos y la advertencia contra el que los hace tropezar. Después la oveja que se pierde y el pastor que deja las noventa y nueve para ir por ella. Solo entonces llegan los tres pasos. Quien llega aquí habiendo leído los catorce versos anteriores ya sabe qué se anda buscando. Al que se perdió.

El primer paso ocurre a solas, y el texto le pone medida al éxito. Si te oye, ganaste a tu hermano. Ganaste. Nadie gana a nadie humillándolo delante de la congregación. Cuando el asunto escala, escala porque el intento anterior no logró convencer, y cada escalón carga el mismo objetivo del primero. La asamblea entera aparece de última, después de que todo lo demás se intentó de verdad.

Es posible que el texto ni siquiera diga contra ti. Los manuscritos más antiguos se dividen ahí. Si se cae ese contra ti, la pregunta cambia de dueño. Deja de ser qué hago cuando alguien me hace daño a mí y pasa a ser qué hacemos cuando alguien de los nuestros falla. Nos incluye a todos y no deja a nadie de espectador.

Queda el verso que más se ha usado como puerta de salida. Tenlo por gentil y publicano. Se cita como permiso para cerrar y seguir con la reunión. A ese verso hay que hacerle una pregunta, cómo trató Jesús a los gentiles y a los publicanos en este mismo evangelio. Comió con ellos. Llamó a uno de ellos a seguirlo. Lo acusaron por eso. Al final del libro manda a los suyos precisamente hacia las naciones.

Tenerlo por gentil y publicano, en boca de este Jesús, le cambia la categoría a la relación. Esa persona pasa de asunto interno a asunto de misión. Sigue en el radar. Sigue siendo alguien por quien se va.

Nada de esto convierte la corrección en un trámite blando. Hay daños que exigen llegar hasta las autoridades civiles, y llamarle a eso falta de perdón es confundir dos cosas distintas. El perdón deja las consecuencias en pie, y la restauración de quien hizo el daño pasa muchas veces por asumirlas. La congregación que se hace de la vista larga para no incomodar a nadie tampoco está cuidando a nadie. El conflicto que no se atiende crece, y lo que crece con él es el dolor de la gente.

El cierre del pasaje mueve el lugar santo. Los que oyeron esto sabían dónde se encontraba uno con Dios, en el templo, en la sinagoga, con el número reunido. Aquí alcanzan dos que se ponen de acuerdo. Dos personas sentadas frente a frente tratando de arreglar lo que se rompió son, según este texto, el lugar donde él está. Eso sostiene todo el procedimiento anterior. Uno se sienta con el hermano sabiendo quién más está sentado ahí.

Es una iglesia que necesariamente se parece más a una familia que a una corporación. En una familia hay gente difícil, y en muchas ocasiones, uno mismo es de esa gente difícil. La diferencia está en que a nadie se le borra de la familia por ser difícil.

Hoja de predicación · Domingo a Domingo

Ganar al hermano

Corrección, restauración y presencia en la comunidad de Mateo
Mateo 18:15-20

Decimoquinto domingo después de Pentecostés · Propio 18 · Ciclo A · Verde · 6 de septiembre de 2026

I

Contexto histórico-cultural

Mateo escribe para una comunidad judeocristiana que ya vive separada de la sinagoga y que tiene que administrar sus propios conflictos sin poder acudir a las estructuras de las que salió. Por eso este es el único evangelio que usa la palabra asamblea, ekklēsía, y la usa dos veces, en Mt 16:18 y aquí en Mt 18:17.

El procedimiento de tres pasos no es una invención cristiana. El requisito de dos o tres testigos viene de Dt 19:15, y la obligación de reprender al hermano antes de acusarlo viene de Lv 19:17. Los textos de Qumrán leen esa obligación con el mismo rigor: llevar una acusación ante la asamblea sin haber reprendido antes al ofensor delante de testigos era, en sí mismo, una falta.

Todo esto ocurre en una sociedad de honor y vergüenza, donde la reputación es un bien público y el deshonor se administra en asamblea. Ahí el detalle de que el primer paso ocurra a solas cambia el sentido del mecanismo entero. La comunidad se obliga a proteger el honor de quien falló mientras exista una posibilidad de recuperarlo.

II

Tres claves exegéticas

1. Ve y repréndelo ἔλεγξον (ἐλέγχω, elenchō)

El verbo del primer paso apunta a que la otra persona quede convencida, a poner algo a la luz de modo que el otro lo vea y responda. Los léxicos lo distinguen de epitimáō, la reprensión a secas, que puede ser inmerecida o quedarse sin efecto. Es su única aparición en Mateo, y en los LXX traduce precisamente la obligación de Lv 19:17. La gestión que el texto pide se mide por su capacidad de persuadir.

2. Atar y desatar δήσητε / λύσητε (δέω / λύω, deō / lyō)

El par pertenece al vocabulario de la decisión legal: declarar prohibido o permitido, y por extensión retener o remitir. En Mt 16:19 la fórmula se dirige a Pedro en segunda persona del singular. Aquí, en Mt 18:18, los verbos están en plural y la destinataria es la asamblea. La misma autoridad que el capítulo 16 deposita en una figura, el 18 la deposita en el cuerpo.

3. Gentil y publicano ἐθνικὸς καὶ τελώνης (ethnikòs kaì telṓnēs)

Ethnikós aparece en Mateo en Mt 5:47, Mt 6:7 y Mt 18:17, siempre para nombrar a quien está fuera del pacto. Telṓnēs recorre el evangelio desde el llamado de Mateo en Mt 9:9 hasta la sentencia de Mt 21:31, donde los publicanos van delante en el reino. La frase describe una posición social, y en este evangelio la posición del que queda fuera es exactamente el lugar donde Jesús se mete.

III

Hilo teológico

La secuencia del capítulo pone el peso donde la tradición metodista lo ha puesto siempre, en una gracia que va delante. El pastor sale a buscar la oveja antes de que la oveja se dé cuenta de que se perdió, y el procedimiento de los tres pasos es la forma comunitaria de ese mismo movimiento. La comunidad administra la búsqueda.

Por eso la autoridad de atar y desatar recae en el cuerpo reunido, lo que le pone un freno estructural al abuso de poder, porque nadie decide solo sobre la pertenencia de otro. La santificación es el marco correcto para leer todo esto. Ninguno de los que ejecutan el procedimiento ha llegado; todos están en camino. Una asamblea que se sabe en proceso corrige distinto que una asamblea que se cree llegada.

IV

Tres ángulos homiléticos

A. Del recuadro al texto

Se podría abrir mostrando el subtítulo que la Biblia de la gente trae impreso sobre el pasaje y preguntando de dónde salió esa línea. Desde ahí, leer en voz alta los primeros catorce versos del capítulo y dejar que la congregación note qué quedó fuera del recuadro.

B. Visibilizar antes de corregir

Podríamos nombrar desde el púlpito, sin señalar a nadie, las formas concretas en que este pasaje se ha usado entre nosotros. Lo que no se nombra sigue operando con toda comodidad.

C. La medida es ganar

Se podría cerrar poniendo el criterio que el propio texto establece, si te oye, ganaste a tu hermano, y medir contra él cada paso del procedimiento, incluido el último.

V

Ilustración y aplicación contextual

El caso lo conocemos, con nombres distintos pero siempre formas resonantes. Una jovencita queda embarazada. Se le pide que le pida perdón al pastor. Después se le exige que se lo pida a la congregación entera, de pie, para que se vea que el arrepentimiento le cuadra con las palabras. La comunidad se queda tranquila. La muchacha se queda marcada.

Como nos atestigua la Rvda. Tarrats, la pregunta que hace falta en el púlpito la hizo una joven de aquel tiempo en aquel momento, delante del ministro. Y la persona que tiene pecados ocultos, ¿no va a ser perdonada? ¿Porque a ella se le nota y a él no se le nota? La comunidad usa un cuerpo visible para señalar el pecado de todos y quedar limpia por un rato. El pecado que se comete en esa asamblea es el señalamiento.

Ese es el caso dramático. La versión de todos los días es más pequeña y más frecuente. El comentario en el pasillo. La mirada cuando entra el que se fue y volvió. La lista mental de quién puede servir en el altar. Ahí también se decide si alguien puede conocer a Dios con nosotros o si le vamos a poner el juicio de los humanos por el medio.

VI

Breves notas sobre el género literario

Estos versículos pertenecen al cuarto de los cinco grandes discursos de Mateo, el que se conoce como discurso comunitario y que abarca todo el capítulo 18. El género no es narrativo ni parabólico en sentido estricto: es material normativo, una regla de comunidad, emparentado con los reglamentos de las asociaciones judías y grecorromanas de la época y con los textos disciplinarios de Qumrán.

De ahí su forma. Condicional repetido, pasos numerables, cláusula final. Lo que distingue a Mateo de otros reglamentos antiguos es el marco narrativo en que encaja la regla: la oveja perdida antes, la deuda perdonada después.

VII

Breves notas sobre la estructura

El pasaje se arma en dos movimientos. Los versos 15 al 17 son la escalera. A solas, con uno o dos, ante la asamblea, y el resultado si nada de eso da fruto. Cada peldaño amplía el círculo de testigos y mantiene intacto el objetivo del primero.

Los versos 18 al 20 son la garantía. Dos declaraciones solemnes encabezadas por «de cierto os digo» y una tercera frase que las funda. La conjunción que abre el verso 20 es causal, «porque donde están dos o tres congregados», de modo que la promesa de la oración concertada del verso 19 descansa sobre la presencia anunciada en el 20. La estructura amarra la autoridad de la comunidad a la presencia de Cristo en ella.

VIII

Pregunta para la comunidad

¿Qué conversación a solas llevamos meses posponiendo en esta congregación, y a quién le está costando el aplazamiento? ¿A quién hemos dado ya por gentil y publicano sin habernos preguntado antes cómo trató Jesús a los gentiles y a los publicanos?

Domingo a Domingo · Episodio 53 · domingoadomingo.com

Para profundizar: notas y fuentes

1. συμφωνήσωσιν (συμφωνέω, symphōnéō): sonar juntos, concertar, y de ahí pactar. En Mateo el mismo verbo aparece en 20:2 y 20:13, donde es el término con que el dueño de la viña conviene el jornal con los obreros. El «ponerse de acuerdo» de Mt 18:19 queda entonces del lado del pacto deliberado, y no del de la coincidencia espontánea. La promesa del verso está amarrada al procedimiento que lo antecede.
Fuente: Thayer, Greek-English Lexicon of the New Testament, s. v. συμφωνέω — https://www.blueletterbible.org/lexicon/g4856/kjv/tr/

2. La lectura corta del verso 15. Los manuscritos más antiguos se dividen entre «si tu hermano peca contra ti» y «si tu hermano peca» a secas. El comentario del leccionario para este domingo registra la variante y saca la consecuencia comunitaria: lo que importa es que alguien cometió una ofensa, y la comunidad del reino se corrige sobre la base de la misericordia y no de la reparación estricta del daño.
Fuente: Omar Cortes-Gaibur, «Comentario del San Mateo 18:15-20», Working Preacher — https://www.workingpreacher.org/commentaries/revised-common-lectionary/ordinary-23/comentario-del-san-mateo-1815-20-6

3. «Gentil y publicano» en el vocabulario de Mateo. La lectura que se hizo al aire va bien encaminada, y conviene afinar el dato: la acusación que recogen 9:11 y 11:19 es que Jesús come con publicanos y pecadores, mientras que el hilo gentil corre por otras escenas del evangelio, el centurión de 8:5-13 y la mujer cananea de 15:21-28, hasta el envío a todas las naciones de 28:19. La expresión era la manera corriente de nombrar a quien quedaba fuera de la comunidad, y la sentencia final busca provocar arrepentimiento y reforma.
Fuente: Pablo E. Rojas Banuchi, «Comentario del San Mateo 18:15-20», Working Preacher — https://www.workingpreacher.org/commentaries/revised-common-lectionary/ordinary-23/comentario-del-san-mateo-1815-20-3

4. La reprensión previa como requisito legal. En 1QS 5:24–6:1 y CD 9:2-8 se prohíbe llevar una acusación contra un miembro ante la asamblea sin haberlo reprendido antes delante de testigos, y el fundamento es la exégesis de Levítico 19:15-17. El estudio de referencia lee Mt 18:15-17 como el procedimiento de una asociación de parentesco ficticio, donde el lenguaje de hermano y hermana funciona como la estructura organizativa real del grupo. Eso da respaldo académico a la intuición de púlpito de que aquí la iglesia se piensa como familia.
Fuente: Dennis C. Duling, «Matthew 18:15-17: Conflict, Confrontation, and Conflict Resolution in a "Fictive Kin" Association», Biblical Theology Bulletin 29 (1999) — https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/014610799902900102

5. El paralelo rabínico de los dos reunidos. Un dicho atribuido a Rabí Jananías ben Teradión en Pirqué Abot 3:2 sostiene que si dos se sientan y entre ellos pasan palabras de Torá, la Shejiná reposa entre ellos; la tradición extiende la promesa a diez, cinco, tres, dos y hasta uno. La observación que se hizo al aire sobre el mínimo de diez varones para el culto y la norma alterna de los dos coincide con ese material. Lo distintivo de Mt 18:20 es que el lugar que ocupa la Shejiná lo ocupa Jesús.
Fuente: Dale C. Allison, Scriptural Allusions in the New Testament, citado en intertextual.bible — https://intertextual.bible/text/matthew-18.19/pirkei-avot-3.2

6. Wesley predicó este pasaje. El sermón 49, «The Cure of Evil-Speaking», está construido sobre Mt 18:15-17. Wesley define el hablar mal como decir de una persona ausente algo malo que puede ser enteramente cierto, y sostiene que la regla de Mateo 18 se rompe en el primer escalón, cuando en lugar de ir donde el hermano se va donde un tercero. El sermón pertenece al corpus de los sermones estándar, de modo que la lectura restauradora del pasaje tiene precedente doctrinal en la tradición metodista.
Fuente: John Wesley, «Sermon 49: The Cure of Evil-Speaking», Wesley Center Online — https://wesley.nnu.edu/john-wesley/the-sermons-of-john-wesley-1872-edition/sermon-49-the-cure-of-evil-speaking/


Que el Señor que deja las noventa y nueve te dé el valor para la conversación a solas y la paciencia de quedarte hasta ganar al hermano.

S. Febo
1 de septiembre de 2026